viernes, 28 de enero de 2050

LA RAZÓN DE MI LOCURA

Cuando buscas la respuesta a esas preguntas que te surgen cada día. Cuando no terminas de encontrar los resultados que siempre has ansiado. Cuando el amor se patenta y se convierte en verso. Cuando la injusticia ya no se olvidará en las retinas de los ciegos. Cuando no es necesario hablar, y sin embargo, se escribe de todo. En ese preciso instante es cuando se ha escrito este recorrido por todos los sueños, trances, locuras y peligros por los que pasa el autor. Aquí está su alma tripartita que nunca se cansa de reencarnarse en un nuevo poema. Y solo aquí es donde se puede ver como un poeta se pierde en sus propios pensamientos y a la vez se encuentra; se ve como muere y a la vez nace. Aquí y solo aquí descubrirás que las palabras pueden inmortalizar lo que se les ponga por delante, ¿te quieres poner tú?



ENTREVISTA PARA TINTA DIGITAL - ACTUALIDAD LITERARIA



miércoles, 15 de noviembre de 2017

Página Suelta #21. Informar en TV, si nos dejan

La independencia de la radio televisión pública española está en entredicho. Aunque es verdad que siempre lo ha estado, este tema de debate vuelve a saltar al ruedo para intentar ser toreado de la mejor de las maneras. Con la excusa de la presentación de la monografía La información periodística en televisión. Construir el mundo en imagen y sonido, cuya autoría es del profesor y Dr. Rafael Díaz Arias, un gran elenco de compañeros de RTVE, que fue la casa del escritor en cuestión durante mucho tiempo, han tomado la palabra.

Portada del libro que se presentó el lunes 13 de noviembre
y que dio pie al consiguiente debate.
Aunque el deseo del profesor Díaz Arias era que no se polarizase el debate en torno a la situación catalana, finalmente acabó por ser imposible que ello sucediera. También se habló del reportaje como otra forma de informar, no solo en los telediarios, tal y como explicitó José Antonio Guardiola, director del mítico y decano programa 'En portada'. A su vez, se criticó la forma de hacer los informativos hoy en día, como una sucesión de imágenes en bucle en la que un reportero empieza a hablar sin haber correlación entre lo que se dice y lo que se ve. De hecho, alguno de los invitados se atrevió a denominar los informativos de televisión como "radio con imágenes".

Rafael Díaz Arias, profesor de la Universidad Complutense de Madrid
  y escritor de varios libros sobre periodismo televisivo
 / © Asociación de Periodistas Europeos
Por otro lado, también hubo un espacio dedicado al personal gráfico, como a la montadora Luisa Mota o al reportero gráfico Miguel Ángel de la Fuente. En este punto en concreto fue donde se abordó la supresión de ciertos puestos de trabajo ya que, cada vez más, se exige al propio periodista que monte él sus piezas, perdiéndose la profesionalidad, experiencia y especialidad de los montadores. 

A raíz de diversas críticas de falta de imparcialidad de la cadena pública, intervino Yolanda Sobero, antigua presidenta del Consejo de Informativos de TVE, la cual dio ciertos apuntes para poder remediar esta situación. De la misma forma, mostró su asombro ante la pasividad que el conjunto del personal de RTVE está teniendo ante los ataques que desde ciertas élites, principalmente políticas, están haciendo con el ánimo de menoscabar el derecho a la información.

Además, se aludió a la calidad de los informativos en cuanto al contenido, donde se puntualizó la gran presencia de los institucional y la casi nula presencia de lo social, hecho que puede ser una respuesta a que las audiencias bajen. Las figuras que intervinieron son grandes decanos en RTVE, al menos en su mayoría, y no dudaron en hacer una férrea defensa de los medios públicos como fuente de información de la ciudadanía, incluso se llegó a afirmar que el acto mismo también lo es de resistencia de la televisión pública.

Fueron muchos los razonamientos lanzados al estudiantado presente en la sala de conferencias de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Etiquetados como el "futuro del periodismo, que es ya presente", muchos invitados veteranos del conglomerado de canales públicos de los que goza actualmente España les incitaron a intentar saltarse los límites, aquellas normas que no respondan a un interés meramente periodístico y que hace que se olvide la función social que siempre debe tener presente cualquier persona que se dedique a la comunicación de informaciones.

Retransmisión del acto en su totalidad

(También intervinieron, desde la mesa, el retirado ya periodista y profesor Francisco Pastoriza y el profesor Manuel Aguilar; desde las butacas, Juan Antonio Sacaluga, experto en internacional; Paloma Hidalgo, documentalista; David Picazo, responsable adjunto de cultura; y los veteranos en RTVE Paco Dige, Alicia Gómez Montano, Javier Sáez, Miguel Adrover, Luisa Aleñar y Juan Cuesta) 

domingo, 12 de noviembre de 2017

Página Suelta #17. Apartados de prensa virtuales, ¿periodismo o publicidad?

¡Ten cuidao! 
Con tanto click y clack te estás quedando tonto. 
Y si el futuro es quedarse sentado y muerto 
no voy a participar.
'Ten cuidado', de Mafalda.


La prensa está perdiendo un terreno demasiado explotado, en donde entran los debates de la imparcialidad, las discusiones de la verdad como concepto ontológico y demás cuestiones puristas sobre el periodismo; pero a la vez está ganando otro estrechamente relacionado: el de la comunicación política o corporativa.

Los periodistas tienen futuro. Las empresas nunca habían demandado tantos periodistas como ahora. La comunicación jamás había estado tan valorada como actualmente. El caso es que ese trabajo no es periodismo. Por eso, los periodistas tienen futuro como comunicadores, pero no como periodistas.

Yendo más lejos, muchas veces son usados como mano de obra basada en lo teórico, pues qué mejor que un periodista para saber qué es lo que de verdad interesa o necesitan los periodistas. Ciertamente, cada vez se introducen más asignaturas orientadas a la comunicación corporativa en los estudios de periodismo. Por algo será. Para alguien será.

Interiorizando mucho más en la cuestión, las salas de prensa virtuales se han convertido en el baluarte de todo periodista que no quiere moverse de su silla de trabajo. Cierto es que facilitan enormemente su labor, de hecho esto llega a ser innegable, pero por otra parte también favorece la comunicación de una información en muchas ocasiones superficial, y lo que es peor, enormemente interesada hacia la institución que la aporta.

Partiendo de que los documentos (notas de prensa, convocatorias, dossieres...) están a disposición de cualquier persona debido a que en la mayoría de los casos se puede acceder a ellos desde las páginas web de la organización o colectivo que los publica, no debe caber la menor duda de que siempre van orientados hacia un fin empresarial, de ganancia económica o de promoción. Precisamente por este hecho hay que saber muy bien analizar todos los archivos que están a nuestro alcance. Y no todas las personas están preparadas para ello.

Por eso, una interrogación gigante se abre cuando me despierto y nunca se llega a cerrar cuando me voy a dormir. ¿Son periodismo los apartados de prensa virtuales? ¿A quién están dirigidos: periodistas o público generalizado? ¿El fin que buscan persigue aquellas metas a las que siempre ha aspirado la información rigurosa?

Hagan sus apuestas. La bolita lleva rodando ya algunos años y parece que aún va a tardar en decidirse dónde parar. Yo no me decanto por ninguna de las opciones que se me vienen a la cabeza, pero una cosa tengo clara: estas cuestiones no se podrán afrontar sin experiencia ni conocimiento de causa. Me formo para poder encontrar una respuesta. Y estoy seguro de que, si esa respuesta no me gusta, lucharé por cambiar la realidad.

-Texto escrito para la asignatura 'Periodismo especializado en ciencia y cultura',
presentado el día 15 de noviembre de 2017.-

sábado, 11 de noviembre de 2017

Las sombras que nunca están

Perdimos las palabras exactas;
la realidad superó nuestros sueños
y el eco mudo del grito más ensordecedor
sigue despertándome a media noche.

¿Dónde están las promesas
que siendo inocentes años atrás
forjaron una educación huérfana de sensatez?

Los muros nos encierran en prisiones interiores,
y ni ellos se ven
y ni ellas se sienten
a no ser que te haya picado el aguijón mortífero
de la revolución permanente.

Brindamos desesperados
nos unimos despojados
y las ensoñaciones solo reflejan
la soledad en la que nadie sabe estar.

Te buscaré por la calle,
te encontraré por la noche
y nos perderemos peleando contra las sombras
que nunca están
en la más absoluta oscuridad.

Gasolina, por Edward Hopper en 1940

martes, 7 de noviembre de 2017

Página Suelta #16. Sobre el internet de las personas

En el Anuario Estadístico de España de 2017, en su apartado de Ciencia y Tecnología (página 21), se puede apreciar cuánta gente utiliza ordenadores en su empresa, y también cuánta gente los utiliza conectados a la red de internet.

Cuadro donde se refleja cuántos trabajadores utilizan ordenador y cuántos lo hacen conectados a internet, disgregados en empresas con diferentes cifras de asalariados. / Fuente: Anuario Estadístico de España
Se observa también cómo los porcentajes apenas varían entre empresas con diferentes niveles de asalariados. ¿Podríamos trabajar sin internet? Ahora, la era en la que se encuentra trabajo a partir de plataformas con miles de candidatos y las ofertas apenas especifican lo requerido ni las condiciones del puesto; ahora, que no sabríamos dónde meternos si un día entero estamos sin internet.

Es más, el gran universo abierto gracias a esta herramienta también está dejando bajas por el camino. Me refiero a lo que internet ha propiciado: un ancla al puesto laboral. La gente trabaja ocho horas en una oficina, por ejemplo, y no sé cuántas más desde su casa o cualquier otra parte si, además de los ordenadores, tenemos en cuenta a los smartphones. Tal es el punto de exacerbación manifestado en Francia que, finalmente, se aprobó una ley en detrimento del envío de correos electrónicos de ámbito laboral fuera del horario de trabajo.

Los datos son claros. El 50,5% de los trabajadores de una empresa con 15 asalariados utiliza su ordenador para trabajar conectado a internet. A su vez, el porcentaje se mantiene en el 50,7 en una empresa de 300 trabajadores.

Bienvenidos a la era del internet de las personas.

-Texto escrito para la asignatura 'Periodismo especializado en ciencia y cultura',
presentado el día 8 de noviembre de 2017.-

sábado, 4 de noviembre de 2017

Página Suelta #15. Sobre depender de quien quieres depender

Un tema fundamental en el periodismo es la dependencia, pues aunque la información se configura como derecho de cualquier individuo, no es menos importante el aspecto de que, al menos hoy en día, es un negocio. Y como todo negocio tiene unos intereses, unas limitaciones, una visión conceptualizada como esencial en cuanto a pérdidas o ganancias, y desde luego en el ámbito periodístico, algunas cuestiones que respetar.

Un momento de la presentación de 'Radical', en el Círculo de Bellas Artes de Madrid,
donde Blanca Martínez explica el espacio 'Visual 404'
Este tema se abordó en la presentación de 'Radical', el apartado cultural de la revista mensual El Salto, que con el subtítulo de 'Cultura, Pensamiento y Acción', clarifica el cariz comprometido de la sección. Este medio es bastante particular ya que depende económica y únicamente de los suscriptores, con los que mantiene un trato fluido a través de correos electrónicos y asambleas deliberativas en que cada cuál puede defender lo que cree mejor para la publicación. Pese a ello, no hay que pasar por alto la servidumbre de la que adolece: quien da dinero son los lectores, si no le gusta al lector, éste retira el dinero.

Entonces llegamos a la cuestión enraizada de la dependencia, tan necesaria en los medios de comunicación, y que se ve tan lejana en aquellas publicaciones que se pueden denominar como mainstream. ¿Qué queremos? y ¿cómo lo queremos conseguir? son las preguntas esenciales, a mi parecer, para diseñar así una hoja de ruta que cada vez sea más diversa, plural, pero que poco a poco vaya abarcando y haciendo el abanico de suscriptores más ancho. Como si una cosa llevara a la otra. A más suscriptores, mayor financiación para poder llevar a cabo piezas periodísticas más atrevidas y que gusten a más lectores que potencialmente son suscriptores.

Dada la frecuencia de publicación de este medio, es obligatorio recordar que los temas deben durar un mes en el cajón de una casa. Además, no se escribe con el fin de hacer una lectura fútil o volátil, sino algo asincrónico en muchos casos pero sin perder de vista la actualidad; teniendo como referencia opuesta el otro extremo, las publicaciones diarias de usar y tirar, de lectura rápida sin ni siquiera haber un intento de asimilación por el público.

Por ello, considero muy importante el quién, ¿a quién nos dirigimos? Y en la respuesta encuentro la razón de ser para participar en un medio de tal envergadura pero que a la vez también es propio de cada persona. El Salto está ideado para la lectura sosegada, analítica, tranquila, plácida. Al fin y al cabo, es esa gente la que también tiene que poner de su parte para atreverse a financiar algo nuevo, totalmente independiente de intereses económicos externos al medio. 

Ser consciente que, aunque el ritmo de vida actual es abrumador y estamos condicionados a consumir, ya no solo cultura o información, sino cualquier cosa de forma efímera, debemos apostar por proyectos que poco a poco van teniendo cabida en el espacio informativo alternativo, precisamente para eso, para que alguna vez lo que hoy significa alternativo (independiente, plural, con una estructura financiera diferente a la hegemónica, rompiendo esquemas en cuanto a temática de las piezas, comprometido con la sociedad...) deje de serlo para, por fin, convertirse en la normalidad.

Pero eso es imposible sin apoyos, así que está en las manos de cada persona elegir qué información quiere recibir y de cuál ser cómplice.

lunes, 30 de octubre de 2017

Página Suelta #14. Sobre que todo lo que sucede existe si nos atrevemos a buscarlo

Se suele decir que lo que no se publica en los medios no existe. Mentira. Las cosas existen si nosotros queremos que existan. Un ejemplo de ello es la exposición Magnum: Hojas de contacto. Centrada en la fotografía de la prestigiosa agencia, y resignificado este formato como baluarte de la instanteneidad  y lo fugaz, cobra más sentido que nunca.

Entrada a la exposición, en la Fundación Canal de Isabel II / ©Fundación Canal
Durante un repaso de los acontecimientos más importantes del siglo XX a través de los fotógrafos insignes de la historia (Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, Inge Morath, Bruno Barbey, Cristina García Rodero...) podemos apreciar cómo lo que se publica existe, y lo que no, también. Centrada la temática de la exhibición en las denominadas hojas de contacto, una suerte de proposiciones por parte de los profesionales de la fotografía hacia los editores de los medios, se puede apreciar cómo la superación de los inconvenientes para entender algo en profundidad está al alcance de cualquiera.

Fotografía de Bruno Barbey en las revueltas parisinas de Mayo
del 68 junto con su correspondiente hoja de contacto / ©Magnum Photos
De acuerdo, las imágenes mitificadas son únicas, pues todos conocemos la cara del Che estampada en infinitos productos comerciales, así como las revueltas de mayo del 68 en París con la fotografía de los estudiantes, ataviados con chaquetas y pantalones de pana, portando en sus manos piedras y palos.

Pero nunca hay una fotografía sin hermanas. Hermanas que pueden no ser adecuadas para publicar en un momento concreto de la historia pero que sí lo pueden ser después. Síntoma de ello son las monografías de autores dedicados profesionalmente a inmortalizar la actualidad que, aunque en medios solo publicaron una o dos instantáneas, más tarde sacaron a la luz diversos volúmenes con todas las demás hermanas de aquella fotografía famosa de la que todo el mundo se acuerda.

Además, la mirada del gremio de los retratistas es esencial. Y sí, también es subjetiva, como cualquier mirada que se precie. Así lo contaba Philip Jones Griffiths, que alcanzó la cima tras publicar fotografías sobre las víctimas de la Guerra de Vietnam: "No inventé las fotografías. No las falsifiqué de ningún modo. ¿Son tendenciosas? Desde luego. Cuando miras por un visor, lo que decides ver es un hecho subjetivo".


A la izquierda, las hojas de contacto presentadas por Thomas Hoepker el 11-S, 
a la derecha, las que presentó Cristina García Rodero para uno de sus trabajos/ ©Magnum Photos

Es el espectador, el público, el pueblo en sí el que se debe interesar por saber qué hay más, qué sucede más allá de un breve instante que alguien, en algún lugar del mundo, se atrevió a  hacer eterno con su arma al cuello, la cámara.

Sea como fuere, nunca sabremos qué está pasando por la espalda del fotógrafo; ¿podréis seguir viviendo tranquilos con la incertidumbre?

jueves, 26 de octubre de 2017

Página Suelta #13. Sobre las dos culturas, los libros y un génesis de periodista cultural

Casi siempre hablamos de dos culturas. Una más elevada, reservada para mentes más sagaces, algunas personas elegidas capaz de desdeñar el verdadero significado de una creación cultural; y otra más baja, denominada de forma mayoritaria como popular, en donde se encuentra todo aquello que es consumido por la mayoría de las personas.

Y todos tenemos en nuestra cabeza cuál es mejor, cuál es peor, cuál nos gusta más y aquella de la que ignoramos más cosas, pero como sentenció Einstein, todos ignoramos algo pero no todos ignoramos lo mismo. Así sucede, por ejemplo, que la lectura antiguamente definía a la gente ilustrada y ahora apenas tiene ningún valor, en palabras de Francisco Rodríguez Pastoriza, eminente periodista cultural. Pero yendo a lo profundo de la cuestión, el mundo del libro se ha universalizado hasta límites insospechados. Ya no son un producto de lujo (salvo alguna edición que hace que la excepción confirme la norma), al alcance de unos pocos.
La presentación del libro 'Oficio de lecturas. Escritos de Periodismo cultural', del profesor y periodista Francisco R. Pastoriza, en la Facultad de CC. de la Información (UCM)
Todo ello se adereza con algunos debates paralelos, pues es innegable el papel de las editoriales o la industrialización de la cultura, así como que no se puede ignorar la controversia de ponderar por encima el interés económico a la calidad que cierta crítica, que por otro lado copan los mismos generalmente, otorga a una novedad que sale al mercado. Pero, ¿y la lectura? ¿Está reñida con los libros? Evidentemente no. Es fácil comprobarlo cuando viajas en metro, la mayoría está leyendo pero el mínimo porcentaje de esa mayoría lee un libro.

Así que quizá el debate no sea si se lee mucho o poco, o si la cultura es accesible a todas las capas sociales (que también hay que debatir estos aspectos), pero es posible que el tema central del debate estribe en qué se lee. Y ahí es donde los periodistas entramos. Como transmisores de cultura. Como comunicadores de una experiencia personal ante una obra de teatro, un concierto, una exposición o un poemario.

Pero tenemos que estar preparados. Ser conscientes de la importancia que se nos otorga respecto a la creación de nuevas opiniones. Conscientes y valientes para hablar de cosas desconocidas que aún están por descubrir. Conscientes y consecuentes con nuestras piezas periodísticas. Para ello las referencias son esenciales. Nombres altísimos como Borges o Todorov no se alcanzan a base de pruebas irresolutas, sino a base de pruebas que consigan delimitar el camino hacia el progreso a la hora de informar de actualidad cultural. Además, las nuevas tecnologías ofrecen diversos canales para poder escribir y hacerlo cada vez mejor hasta llegar al fin, hasta aquello que algunos escriben hasta con mayúsculas, su nombre es Estilo y se apellida Propio.

Está en nuestras manos equivocarnos.
Está en nuestras manos no dejar de mejorar.