sábado, 9 de junio de 2012

Ensayo sobre la oscuridad

La oscuridad es nuestro más fiel reflejo. Todos los espejos son negros, completa y absolutamente negros para que nos podamos reflejar en ellos.
En la oscuridad llega el miedo, el pánico, el temor, la angustia. Aunque si realmente conocemos las cosas que nos rodean deberíamos saber todo acerca de ellas.
En la oscuridad nos encontramos a nosotros mismos y a nuestros temores más lejanos.
En la oscuridad nos vemos de frente, llenos de dudas.
La oscuridad nos reconoce lo que no nos deja ver la luz, tanto del día como de la noche.
Yo quiero estar solo, agónico pensando que la oscuridad siempre aparece, yo quiero quedarme con mi reflejo, mi ingrata actitud y su controvertido carácter. Yo solo pido un haz de oscuridad , de reflejo distorsionado e incluso surrealista. Yo me quiero ver desnudo de ideas, desnudo de orgullo, con la cabeza alta.
Al fin y al cabo el que baja la cabeza jamás podrá verse realmente como es él, pues no notará el paso de tiempo, el paso de la vida, vivirá en una solemne y monótona oscuridad falsa; tan falsa, como el pensamiento de que nunca volverá a levantar la cabeza.
Veo la oscuridad y sonrío, ella me ve a mi y maldice mi existencia, ya que me tiene que mostrar todas mis debilidades, a base de errores.
Solo pido tres, dos, uno... segundos, minutos e incluso sueños con ella, para verme, aceptar, sonreír y seguir caminando sin miedo.
Porque la oscuridad nos quiere, porque la oscuridad nos protege y prepara, porque la oscuridad da a conocer aquello que ocultan los falsos rostros de felicidad y lloros que solo ven.
Ella y yo siempre, con lejanía y retardo; lucharé por conquistarla y controlarla, aunque siempre será ella la que me poseerá a mi.
Solo en lo más oscuro y profundo de nuestro ser aprenderemos a vivir conociéndonos, a valer para ser cada día mejores, a la luz de la vida...




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