viernes, 30 de noviembre de 2012

Otro encanto desencantado

Te escribo sin poder mirarte, sin saber qué pensar, sin decirte lo más mínimo.
Te escribo sin mirarte por el miedo a tus ojos, a que me digas lo que ves cuando me miras, hoy, con la cabeza agachada y con mi valentía por detrás, te dejo pasar por delante de mí.
Que no me hago el loco contigo, que me sé hasta cuando me quieres mentir y te crees que lo consigues, que sé que no puedes evitar querer recuperar lo que realmente te ha hecho feliz. Sé tanto que lo entiendo.
Después de todo no me puedes negar que algo ha cambiado, que tú has cambiado, que yo también he aprendido a jugar... ¿Perder? He perdido hace mucho tiempo, pero si me has demostrado algo es que tú no has ganado. No has sabido jugar, y yo tan solo he perdido porque siempre lo hago, tú no has ganado porque no lo sabes hacer. Ahora han cambiado tanto las cosas que en poco tiempo volverán a estar igual que antes.
Tan visible como un rayo, tan fuerte como un trueno, tan fugaz como un segundo, tan duradero como el beso que nunca ocurrirá. Me mintieron diciendo que con el tiempo se curan las cosas, que se ablandan, y ahora sé qué es lo mejor, pero no lo que me haría feliz.
Iré contra tus propias normas.
No has ganado nada, y desde hace mucho tiempo me tienes ganado a mí.



miércoles, 28 de noviembre de 2012

Nada me es imprescindible

Pretendes que sea yo el que diga ''me voy'' aún sabiendo que ninguno de los dos se quiere separar. Yo no me doy por vencido pero cada vez me dan más igual las cosas. Desde hace mucho la razón de los problemas y de la felicidad que tengo soy yo mismo, pero noto que tengo demasiados cambios. Algunos dicen que es la edad, otros que el agobio de todo y otros, que son como yo, que son rachas. A mí me gustaría ser como los demás, saber pasárselo bien y poder decir ''adiós'' sin ningún remordimiento, sin tener sentimientos, sin preocupaciones... Pero yo no soy así, yo necesito a alguien como yo, que nunca deje de caminar, que quiera más, que no se dé por vencido pero que sepa cuando cambiar.
Yo necesito a alguien que produzca ese algo que tanto echo de menos. Aún así, a día de hoy, nada me es imprescindible.


sábado, 24 de noviembre de 2012

Nuestras miradas insuficientes

Yo contigo soy un tonto haciendo tonterías, yo contigo soy un pájaro sin alas, alguien que quiere volar pero que tiene el cielo apagado. Yo contigo me hago el fuerte, creo que puedo aguantarlo, todo, incluso tu mirada. Pienso que no hay mañana, si no sonríes hoy; pienso que no puedo tirar por la borda todo aquello que tienes, que no me deja ser yo mismo.
Por eso, y por más cosas que no se pueden contar, estoy aquí, sentado en frente de una buena canción intentando que al leer esto, además de sonreír, te des cuenta de lo que vales, de lo que eres para mí.
Un día me dijiste que no se te daba bien escribir lo que sentías, si te soy sincero, a mí tampoco; por mucho que busco jamás encuentro la palabra exacta, por eso me gustan los dos únicos recuerdos que tengo de ti con algo escrito, el primero de tu puño y letra, el más bonito, el mejor; el segundo escrito en un día de confusión, rápido, enloquecido, el que más me gusta.
No nos vemos, ni lo necesitamos, no somos los que más nos hablamos, pero tampoco es imprescindible, no somos lo que el mundo espera de nosotros, pero sabemos que no se cansará de esperar. Yo no te observo, ni te veo, yo tan solo te miro porque hacerlo es como mirarme a mí y notar en las venas miedo, rabia, impotencia, desesperación y alegría. Así es, todo esto es tan contradictorio para mí, como difícil para ti.
No sé si esto te valdrá a ti, pero a mí no, todas las palabras se quedan cortas, todos los espacios son largos, todos los silencios son incómodos y todas las miradas son insuficientes.


viernes, 23 de noviembre de 2012

Difícil e imposible

Apareciste de la nada y te convertiste en un todo. Demasiado repetida esa idea, ¿verdad? Lo sé, pero es la verdad, es lo que me ha pasado, es lo que he vivido. Si nos paramos a pensar ya lo estoy haciendo mal, pero lo hagamos por un momento; creo que nos conocemos bien, que no somos demasiado distintos, que sabemos lo que es el esfuerzo y la recompensa, que creemos en los buenos amigos, y que pecamos de confianza. Esos somos nosotros, y lo mismo que tenemos de iguales, lo tenemos de diferentes; tú prefieres a todos, yo solo a unos pocos, a ti te gusta olvidarte de todo, pasarlo bien, disfrutar... yo lo intento pero nunca lo consigo. Otro infortunio de la vida, y qué, qué hago yo... ¿quemo el mundo?
No sé que pensar, no sé que sentir, no me quedan excusas para llamarte, se me agotan las fuerzas de no creer en nada, y si sigo aquí, es por si acaso, algún día, un solo segundo, abres lo ojos, y me ves detrás de ti, haciéndote seguir para adelante, como siempre lo has hecho.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Me he perdido

Ya no soy el que era, ya nadie es el que era. Normalmente no nos damos cuenta porque todos cambiamos, más o menos, a la vez; pero yo sí que tengo recuerdos, conciencia, yo sé todo lo que he perdonado, todo lo que he intentado olvidar y no he podido, y de las cosas que me he olvidado,esas que ni puedo ni quiero recordar. Parece muy lógico todo, pero si te detienes a pensar tan solo unos segundos verás que ya no decimos lo mismo, que no hacemos lo mismo cuando salimos, que no pensamos lo mismo.
Las cosas cambian, muy rápido en muy poco tiempo, y las cosas nos cambian, queramos o no. Supongo que estaría bien decir que hay que ser fuerte para que eso no ocurra, pero pienso que tarde o temprano, ocurre.
Llevaba tiempo queriendo escribir algo como esto, para darme cuenta de las personas, de los recuerdos que tengo, del cómo, del cuándo, del por qué, del dónde, y sobre todo del quién.
Permanecemos amarrados al tiempo, a los cambios que nos producen, a las victorias y derrotas que logramos en él, permanecemos de pie tan solo para ver como va a ser una reacción del pasado en el futuro, permanecemos inmóviles viendo a los demás cambiar, sin movernos, cambiando cada segundo; seguimos aquí, siendo los que somos, por los recuerdos que nos mantienen vivos.


martes, 20 de noviembre de 2012

Me duele la sonrisa



Tratamos de explicar a los demás lo que ni nosotros sabemos.
Seré yo, que me estoy volviendo (más) loco...
Siempre he pensado que prefiero perder uno hoy, para ganar dos mañana, sé esperar, y más si lo que quiero es importante.
Tengo la sensación de poder perder todo sin tener aún nada, noto que tu mirada me desgarra cada segundo, que el tiempo no pasa cuando me hablas...
Pero no me quiero conformar con lo que tú me das, yo quiero hacer algo más, ganármelo como muchas otras veces he hecho.
Soy complicado, raro, quizás diferente, pero mejor que los demás; me salto las normas que nadie conoce, incluso me salto las modas y todo lo que los demás puedan decir acerca de mí.
No me gusta que me griten, pero grito como el que más, no me gusta llorar, y si hay que llorar soy el primero; me molesta que me mientan, cuando yo, inconscientemente, no digo toda la verdad. Por eso no quiero que nadie sea tan imperfecto como yo, porque sino tendría que verme tal y como soy, y tengo miedo de ver realmente lo que hago.
Pero si una característica me define es que lucho hasta por lo que ya está perdido, y por eso, al cruzarte tú en mi camino, dije que lucharé, pero tan solo si tú me dejas...

domingo, 18 de noviembre de 2012

Para soñar y no dormir

Eres una pregunta retórica con respuesta, un amanecer con el eclipse de nuestras miradas.
Me gustaría volver a discutir como lo hacíamos antes, volver a ser lo que un día nos creímos. Aún así, después de todo, ninguna mentira me ha hecho tan feliz como la que viví contigo.
Lo repetiré, una vez más, yo no me arrepiento, tanto en lo bueno como en lo malo si un recuerdo está presente, es porque tuvo que pasar, y pasó. Pero pienso que todos cambiamos con el paso de los días, los años, los segundos, los momentos, las lágrimas... pero que no por ello las personas te dejan de conocer.
Yo me considero de esas personas que no tiene problemas, pero que se los crea, que espera que un día todo dé la vuelta para poder mirar a los problemas de frente, y no de reojo; de esas personas que piensa más que habla, que siente más que escribe y que sonríe más que llora.
Me engañaron confiando en que después de algo, vendría otra cosa diferente y mejor, me mintieron al decirme que al final del todo, todo acabaría bien, me ilusionaron al hacerme ver que yo era además de especial, mágico y diferente; me han engañado tanto que he aprendido que la vida solo tiene sentido si la miras de cara y la sabes mentir como ella te miente a ti, a los ojos.
Pero yo no quiero, no quiero seguir unas normas que no creo que sean las correctas, no quiero ser uno más que se calle, que sienta y que no lo demuestre; no me quiero parecer a nadie, y menos a ti, mi vida.


jueves, 15 de noviembre de 2012

Las 0.00

Me apuesto a cara o cruz que no volverá a suceder. Me prometo a mí mismo que no volveré a caer en esta pesadilla maquillada de sueño. Porque hay que ser demasiado fuerte como para intentar cambiarla, y yo ya lo fui una vez. Supongo que tenías razón cuando decías que los improbables tenían cabida en tu vida, al igual que yo no me equivocaba al decir que los imposibles no existen, sino que los creamos nosotros mismos.
Ya está, me ha tocado a mí, de nuevo, y me quedaré con las ganas de saber a que saben tus labios, a qué cielo te suben, lo que ves cuando los rozas... Tendré que soñarlo, otra vez, con los ojos cerrados y con el temor a despertarme. 
Los golpes que más duelen son los que no dejan cicatriz, son aquellos en los que pierdes lo que ayer fue todo, para hoy no ser más que nada. Pero eso es mentira, no me puedo mentir a mí mismo, y menos escribiendo, si un día te prometí algo, no lo juré; si algún día juré algo, debiste no creerme; si algún día te miré a los ojos y te dije que no te quería, fui la persona más falsa del mundo. Todo eso es en lo que tú me convertiste, tú y tu mirada, tú y el reflejo de tus cabellos del color de las llamas, tú y esa atracción inexplicable que no sabía donde empezó, ni cuando iba a terminar.
Supongo que ya es la hora, las 0:00, justas, en punto, pediré el último deseo, el último pero el mismo de siempre, ese deseo que para ti es tan improbable como para mí imposible, ese deseo que para ti es una prohibición, una promesa contigo misma, pero que para mí es volver a soñar.
Me apuesto a cara o cruz, que la moneda cae de canto.

El huevo roto de la felicidad.



domingo, 11 de noviembre de 2012

Nos enseñan

La vida te enseña a vivir mientras te mata.
Los libros te enseñan todo lo que ocurrió en el pasado y la televisión a no sufrir por barbaries.
El tiempo nos enseña a equivocarnos, y los errores nos enseñan que ''de todo se aprende''.
El presente nos enseña en pensar en otros tiempos, el pasado a llorar y el futuro a soñar.
El amor nos enseña a amar.
La intolerancia nos enseña la superación.
El enemigo nos enseña el camino, y las lágrimas nos enseñan a resucitar.
Los amigos nos enseñan a reír, y la felicidad nos enseña el paso del tiempo.
Los errores a recordar.
La luz nos enseña la oscuridad y la oscuridad a querer luz.
La imaginación nos enseña a soñar.
Los años nos enseñan nuevas oportunidades.
El valor nos enseña el riesgo y la victoria el no haber fallado.
La libertad nos enseña a gritar, la goma a equivocarse y el lápiz a ser un cobarde.




jueves, 8 de noviembre de 2012

Autocrítica

Creo que nunca me había hecho tantas preguntas a mí mismo... pero la vida te dará las respuestas. Me parece muy hipócrita estar hablando de la vida no teniendo ni dieciséis años... pero supongo que todos nos necesitamos desahogar, porque ya vendrá algo peor.
Para qué mentirnos, lo que ahora es importante son los amigos, todas las mañanas, todas las tardes, todos los días, todas las noches. Y la ilusión que nos provocan unas pocas personas, de ahí en adelante, no hay nada; quizá familia, quizá estudios, pero ninguno de nosotros dudará en ayudar a algún amigo cuando lo necesite.
Sé que esta no es una entrada normal, pero necesitaba hacerme una autocrítica, de esas profundas, de esas que sacan lo peor de ti, que te revuelven el estómago y que te hacen sentirte mal contigo mismo. Yo soy de los que te sorprenden en el momento menos esperado, de los que reaccionan tarde de tanto pensárselo, de los que hacen pequeñas locuras que no se olvidan, de los que ríen y lloran, de los que no quedan; yo soy estúpido, borde, en ocasiones serio, y demasiado melancólico.
Ahora te digo, no te fijes en lo que soy, sino en lo que puedo llegar a ser si estoy a tu lado.


martes, 6 de noviembre de 2012

Que se derritan las miradas

¿Sabes como me siento? No lo creo, ni yo lo sé. Es algo tan raro, que se convierte en especial cada vez que me rozas. Es una ilusión difuminada, otro pasatiempo que me ha puesto delante la vida, es despertar con un sueño, y acostarme deseando verte...
Es tan raro, que me da la sensación de que voy a salir perdiendo, aunque no apueste nada; es tan raro, que quiero que llegues a notar lo mismo que yo cuando nuestros ojos se cruzan, cuando nuestras sonrisas brotan juntas, cuando tus lágrimas son las mías, y cuando veas que me voy, sin tú poder hacer nada porque me quede.
Quiero todo eso y más, quiero que estés en mi punto de vista, para verte tal y como eres, tal y como te mereces.
¿Esto está bien? No lo sé, no lo creo, las cosas buenas nunca me emocionaron del todo, pero tampoco está mal, por el mero hecho de saber que mañana seguirás ahí, sin saber qué hacer, sin saber qué decir, sin saber con qué ojos mirarme, pero sabiendo que tarde o temprano, tú te reflejarás en mis ojos...


domingo, 4 de noviembre de 2012

Prometo que será la última

Sentir que has perdido todo, y no has muerto. Tener esa sensación de satisfacción que te embriaga tus mejores momentos. El saber que tú tienes tu mundo, tus líos, tus trabajos, tus días buenos, los malos, el saber que hay amigos y ''amigos''.
Todo eso me reconforta, pero aún hay más, porque todo me lo he buscado yo, y no me arrepiento de nada. Tanto si tengo algo como si no, es porque yo me lo he ganado.
Ahora no quiero parecer grande, ni sentirme superior a nadie, no quiero parecer, simplemente, lo que no soy. Yo creo que todo llega, y el día que llegue seré feliz por completo.
Un día me advirtieron que quedarme sin ti, era quedarse sin nada; y lo afirmé. De nuevo la vida me vuelve a contradecir, y me sorprendió, pero esta vez fue positivo.
No me queda mucho más que decir, pero escribiré dos cosas que nunca, jamás se te deberán olvidar:
Un día te plantearás todo lo que hiciste en el pasado, y verás que en ocasiones, las locuras tienen consecuencias.
Para terminar, diré, que hay muchas formas de vivir la vida, pero yo pienso que se dividen en dos; en pasárselo genial unos meses, e incluso unos años, pero luego ver que si las cosas se hubieran hecho mejor esa felicidad hubiera sido más duradera; y luego la que yo, creo, pienso y opino que he elegido, la de moderarme y pensar qué y por qué hago las cosas, las reacciones en los demás y si me merece la pena decir lo que digo, hacer lo que hago e incluso escribir lo que escribo.

Prometo que esto será lo último que te escriba, aunque se me ocurra la frase más bonita del mundo, no te la podré decir, porque no se me habrá ocurrido mirándote...



sábado, 3 de noviembre de 2012

Todo está para algo

Los bolígrafos están para escribir, los libros para leer y yo para querer.
El pasado está para aprender, el presente para vivir, y el futuro para soñar.
La noche está para olvidar, el día para dormir y la tarde para sonreír.
Las fotos están para recordar, los recuerdos para no olvidar, y olvidar está para pasar página.
La vida está para vivirla, las canciones para escucharlas y las alas que no tengo están para volar.
La luz está para ver y lo oscuro para imaginar, la verdad para decirla y la mentira para sobrevivir.
Las 00.00 están para pedir un deseo y el norte para no perderle.
Tú estás para soñar y yo para despertarte de tu peor pesadilla.
La cama está para no dormir y el despertador para odiarlo.
El tiempo está para pararlo y el aire para quemarle.
Mis letras están para tacharlas y mis pensamientos para tratarlos como locuras.
La envidia está para matarla, las gomas para borrar, y el lápiz para equivocarse.
Mis sueños están para escribirlos y tú sonrisa para reflejarla en ellos...



jueves, 1 de noviembre de 2012

Escribir para mí

Escribir para olvidar, como beber las lágrimas que enturbian mis recuerdos.
Escribir para pensar, como leer las letras de imaginarias e infinitas aventuras.
Escribir para sentir, como oír nuestra canción preferida y ver que se hace realidad.
Escribir para mí, como reconocer una frase que taché de mi libro de notas.
Escribir para ver, como mira alguien que no ve al futuro.
Escribir para respirar, la paz de tu mirada, la paz de tu boca, la paz que no tienes.
No quiero escribir para nadie, ni de amor, ni de futuros inciertos, ni de pasados amargos, no quiero escribirte, no quiero pensar en sueños, no quiero sentir que el mundo se descoloca, no quiero ver que te vas y vuelves distinta, no quiero respirar si no es para un cambio de aires, un cambio de presente.
Tan solo hay de cierto, que deseo escribir para mí, sentirme libre letra tras letra, palabra tras palabra, locura tras locura, saber que puedo decir lo que siento, lo que veo y lo que noto; tener la posibilidad de hacer saber al mundo que jamás habrá nadie como yo, tan ciego en su presente y tan abierto al futuro.