sábado, 23 de febrero de 2013

Te quise pero me quiero

Te quise perder y me equivoqué; tan solo quería encontrarme conmigo mismo.
Me quise esconder de ti y encendiste las luces, echando por la borda todo mi trabajo.
Te quise comprender y me hice daño, como cualquier persona que intenta quererte.
Me quise olvidar de ti y apareciste en todas y cada una de nuestras noches.
Te quise leer y no paraba de escribirte, me quise consumir y perdí el juicio por completo.
Me quise, me quise tan poco que te entregué todo lo que pude; a la vez, te quise tanto que me reduje a lo que tú querías que fuera.
Te quise ver por encima de ti misma, pero no era lo mismo que tú veías por encima de mí.
Te quise como a nadie, te quise como a ninguna; pero ahora las cosas han cambiado, ahora me quiero a mí.


martes, 19 de febrero de 2013

Tu mirada sin tregua

Solo pretendo verte en mis brazos, moribunda, pero yo más muerto que tú. Que no tenga fuerzas para mí, pero sí para poder llevar a cuestas nuestros sueños, que se desvanecen contigo.
Y en medio del tiroteo, un te quiero.
Y en medio de la lluvia, un beso.
Y en medio de un sueño, un despertar a tu lado.

Me resultas grande, inalcanzable; superior. No sé lo que soy, y menos aún lo que soy para ti; pero si tengo una cosa clara reside en lo que me haces pensar, sentir, decir, o como ahora, escribir.
No te quiero para mí, ni para nadie; no sé si te quiero.
Te necesito para mi musa, pero tú te necesitas más; y yo, no sé si quiero necesitarte.
Y en medio de la guerra; tu mirada y mi tregua.
Y en mitad de mis letras, mi 'sonríe' más sincero.
Y en medio de tu mirada; mi sufrimiento más profundo.



martes, 12 de febrero de 2013

No sé

No sé si quiero irme, no sé si quiero escapar, si me quiero desentender de la realidad imposible que, a veces, me rodea.
No sé si quiero ir más allá, no quiero hacerlo solo.
No sé, no sé, no sé; y cada vez sé menos. Soy joven para criticar a la vida, pero es la única que siempre está ahí, haciendo que el tiempo pase rápido o lento, que la gente se vaya o se quede, que los momentos no se olviden, o por el contrario, no se quieran recordar.
De hecho, no sé tampoco a donde quiero ir con todo esto, simplemente quería escribir, lo necesitaba; y aquí me tenéis, sentado en frente de algo que no sé como acabará.
Siempre he pensado que no me puedo quejar, ya que tengo todo lo que necesito, pero  últimamente me he sentido raro conmigo mismo, he notado que no apreciaba lo que tenía a mi alrededor. Ni lo bueno ni lo malo. Me creía el mejor sin tener a nadie con quien compararme, me he sentido superior de lo que soy, y no me siento orgulloso de ello. Tengo que cambiar, también lo necesito, pero debo empezar desde mi interior, desde las acciones que hago siempre y que siempre son equivocadas.
También, últimamente he tenido que poner preferencias y he sabido que pensar qué es más importante no significa elegir, pero aunque ya he dicho antes, en la vida se queda lo mejor, lo que creemos que es mejor para nosotros.
Quizá una de las razones por las que me he sentido extraño de mí mismo era que no podía escribir, absolutamente de nada, aunque estuviera media hora pensando, tan solo recapacitaba sobre la primera oración que se convertía en la última. No tenía fuerza, ni movimientos dentro de mi subconsciente, no tenía ilusión por nada, ni por tus deseos. Me faltaba algo como esto, algo como nada, algo como sentirse vacío para tener que cambiar, para que no vuelva a suceder, para que yo, vuelva a ser yo.


viernes, 8 de febrero de 2013

Te necesito

Necesito escribirte, esta noche más que nunca. Te necesito aquí, a mi lado, diciéndome que esto es otro de mis irreprochables sueños.
No sé a donde voy, ni de donde vengo, tampoco a dónde voy a poder llegar, y ni mucho menos en lo que me voy a quedar.
Las cosas que me gustan están prohibidas, las noches que no me dejan dormir desgastadas, y tú, simplemente no estás aquí.
He defraudado al que más quiero, incluso al que menos, es decir, yo mismo.
Oigo los gritos de la desesperación, de la experiencia, de la sabiduría; que no sabe ni dónde esconderse.
Yo tengo la culpa, y entre descalificaciones y reproches hacia mí mismo me doy cuenta de que he perdido casi todo lo que tenía, contigo.
Quiero un castigo, pero no empezar de cero, quiero saber que haciendo lo que hago no he hecho mal a nadie. Quiero saber todo aquello que nadie me puede decir.
No me importan los demás, pero menos me importo yo. Además, echo de menos ese nudo en la garganta que se creaba al saber que había perdido algo valioso, lo echo de menos, tan solo por el simple motivo de darme cuenta de que he perdido el miedo a perder, el miedo al miedo; porque quiero que vuelva.
Siempre me he guiado por mi entorno, pero no creo que ese sea el problema, aún así, sé que sigo teniendo la culpa yo.
Quiero llorarte y decirte que no volverá a pasar.
Quiero mirarte y decirte que sigo siendo el mismo.
Quiero decirte todo sin tener que llorar ni mirar a la persona que siempre ha confiado en mí, porque no me atrevo.
Quiero gritar que lo siento, que he tirado por la borda todo lo que había logrado a tu lado.
Hoy, más que nunca, te necesito, aquí, a mi lado, como siempre.



El peor castigo es el que te impones tú mismo, y yo, por ahora, no puedo mirarte a los ojos.

domingo, 3 de febrero de 2013

No me sales

No me sales ni en palabras.
No me sales ni en sueños.
No me sales ni en suspiros.
Aún estoy esperando a que la vida me devuelva lo que le doy, tan solo eso, no quiero más. ''Vendrán tiempos mejores'' y ''después de llover siempre escampa'' o incluso, ''todo cambia''. Me parece perfecto ese punto de optimismo pero hay situaciones en las que eso es lo último que te planteas.
Yo no soy capaz de quedarme parado a que se pase lo malo, yo quiero cambiar el presente para tener alguna oportunidad de ver el futuro un poco mejor. Yo no soy capaz de mojarme y mojarme, no soy capaz de ver como me ahoga la indiferencia y esperar a que mejoren las cosas; y no, tampoco tengo la fuerza de saber que todo cambiará porque las cosas, simplemente, mejoren o empeoran.
No te veo detrás de mí.
Ni por delante.
No te veo por mis pensamientos.
Las verdades duelen, pero más duele no tener a nadie que te las diga. No sé donde voy a ir a parar, con mis vaivenes, mis desvaríos, mis locuras, mis intransigencias, mis verdades y mis mentiras. No sé donde voy a terminar con una vida que me atormenta, que me reduce a un metro cuadrado de indiferencia.
Me aborrezco de lo de siempre. Me canso de escribirme. Me contesto a mis cosas ni tan si quiera habérmelas preguntado. Y sí, sé el problema, me falta la ilusión que antes tenía, en suspiros, en sueños, en estas mismas palabras.