sábado, 30 de marzo de 2013

La cuenta atrás

Diez, segundos para recordar lo que aún no quiero olvidar.
Nueve, momentos que elegir en los que solo estaba yo.
Ocho, promesas incumplidas, sueños indeseados, pesadillas repetidas.
Siete, trofeos que ganar, derrotas que conseguir, maneras de perder.
Seis, libros que escribir, libros que romper, libros que leer, quemar e imaginar.
Cinco, lágrimas derrochadas, metas inalcanzables, domingos que se van y personas que vuelven.
Cuatro, pensamientos impuros, pecados que realizar, personas que llorar, problemas de verdad.
Tres, almas perdidas, huracanes desterrados, luces apagadas, noches que olvidar.
Dos, canciones que escuchar, labios que gastar, ojos que mirar, manos que acariciar.
Un, rostro que alimentar, una luz que encender y una oscuridad que apagar. Una vida por delante, un sueño por detrás; una cuenta atrás.


miércoles, 27 de marzo de 2013

Sobre mi condición

Esta noche fría y cálida, húmeda y seca, enfocada y borrosa miro hacia el cielo y me empapo de todo aquello que se va.
Me encantaría tener la banda sonora adecuada, el título correcto, e incluso el principio para mi historia, pero ni si quiera el protagonista es el indicado.
Hay veces que se me nubla todo mi alrededor quiero desaparecer, sudando; otras, en cambio, parece que desaparezco para todos los que me rodean, y me vuelvo a enfriar.
Supongo que escribir siempre ha sido el mejor remedio, e incluso consuelo que he tenido, pero tampoco pienso que sea el adecuado, o quizá sí. Nunca he hecho tanto daño a nadie con mis intachables palabras como me lo he hecho a mí; y aún así, todo lo que he escrito es verdad, sin tener en cuenta todos aquellos borradores que se estarán pudriendo por el simple hecho de que eran verdades demasiado verdaderas, verdades de las que duelen.
Con todas mis palabras he encontrado un motivo más por el que no dormir, por el que despertarme, con ellas he hecho daño, he superado fronteras y en ocasiones, la distancia. He encontrado mi motivación.
Pero aún así hay veces que me siento vacío y vuelvo a sentir ese frío que corroe hasta la tinta. Todo se torna a negro, o a blanco radiante, pero detrás de cada destello sin color sé que se esconde un rayo tintado de arco iris.
La noche sigue, erre tras erre, en sus trece, metida en su mentalidad conservadora de no dejarme dormir hasta que no me seque con este papel de todo lo que me empapa. Y por su culpa la gente se va, infeliz, con los ojos entornados a hacer una visita a sus sueños, inconscientes de que les quedan muchos pecados por cumplir.
Pienso que mañana será otro día, y eso es lo que me aborrece, pienso que tendré la oportunidad que tanto busco, y eso me aterra; por último, no pienso que deje de gritar al oído con esta tinta que escribe más rápido lo que siente mi corazón que lo que piensa mi cabeza, y eso es lo único que me ilusiona.


sábado, 23 de marzo de 2013

La última otra vez

Todos supieron salir del pozo menos, los que como yo, no paramos de caer en él.
Creía haber encontrado mi pequeño refugio en ti, mi roto paracaídas, creía que sabía disfrutar tu capacidad de decirme las verdades como más me duelen y aún así, y sin saber por qué, no parar de sonreír.
Me acuerdo de todo y por eso sé que no hemos hecho nada.
Aún recuerdo cuando me costaba mirarte a los ojos y decirte las cosas como las veo, como las siento. También me gusta recordar que en ningún momento te echaste para atrás, aunque en eso siempre has sido mi reflejo.
Pienso, creo y quiero que estas palabras serán las últimas porque me lo merezco, pienso que serán las peores de todas, porque te lo mereces.
Jamás había disfrutado tanto un error, pero es verdad aquello de que todo se acaba. Por el día anochece, los mejores libros también se terminan de leer, mis bolígrafos se quedan sin tinta, las musas se van y yo...
...yo he empezado a pensarte menos.
Te asombrarían las veces que te he mentido, incluso yo lo haría si las supiera, pero no me arrepiento porque tu desdichada y afortunada sonrisa persiguió cada uno de nuestros momentos que ninguno, por unas razones u otras, queremos recordar.
Ya empiezo a entender aquello de ''no era nada, pero era nuestro'' y cada vez llevo tatuado más fuerte eso que nunca digo, ''fue bonito mientras duró''.
No lo siento, no me arrepiento, no lo volvería a hacer; y tranquila, he estallado, pero no te salpicaré.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Puedo ponerme a escribirte las mentiras más bonitas que jamás hayas oído, al igual que puedo despertarme de este sueño que me adormece cada vez más.
Me encantaría ponerme a escribir lo que pienso con las mismas palabras que no salen de mi cabeza, pero te veo y todo se nubla. Odio esa sensación de impotencia ante tus lágrimas, tan escondidas, que a veces me cuesta saber que están detrás de tu insuperable sonrisa.
Me cuesta verte como lo que eres, me cuesta saber que estás ocultando tu resignación por vivir un día más. Me cuesta notarte tan dentro de mi que me obligas que yo sea tú, y que tú disimules que no te importo.
Me cuesta despertarme y verte, porque la vida no ha sido justa contigo.
Tú, rojo fuego, huracán sin causa, desacierto eterno, imperfección perfecta; tú, remedio perdido, noche encendida; tú, noche fugaz; tú y nuestros labios sin sabor.
No sé como he acabado, ni tan si quiera si lo he hecho, pero esto que nos empeñamos a negar mirada tras mirada marcará algo que veremos como un bonito error que no supimos aprovechar.



sábado, 16 de marzo de 2013

Realidad irreal

Pensaba que el escribir me aliviaría, que era otro problema pasajero que tan solo me toca, pero no me hunde.
Sinceramente, un poco antes de todo y de nada, pensé que estoy tan solo que tengo miedo de encontrarme, que me siento tan apagado que temo que alguien me devuelva la ilusión. Y al escribir esto, aún sin yo quererlo, estoy ante mi peor ilusión.
Estoy perdido entre un mundo repleto de mentiras, de ilusiones desilusionadas, de verdades inacabadas.
Me quejo de todo y cuando me miro a mí mismo no sé nada acerca de mis propios sentimientos; aunque querría estar con nada y sin todo, y así me encuentro.
Tengo miedo de seguir no siendo yo, ante el espejo irreal de mi alma, ante ti, ante todos y aún más ante mi desesperada imaginación e inspiración.
Me he sentido tan impotente que he notado que perdía lo que no tengo.
También, me veo obligado a escribirte, que me encanta mentirte para que te des cuenta de cuál es la verdad y así poder decirte que no te quiero, pero parece ser que contigo no vale nada.
Porque hoy más que nunca mis palabras callan mientras que mis actos gritan, a pesar de que tus actos griten y tus palabras no se oigan. Y con la cabeza alta además de viendo lo que soy y más a fondo lo que no soy, estoy más orgulloso de lo que no hago, que de lo que hago.



jueves, 14 de marzo de 2013

Mis ambiciones

Ambiciones de loco que se derraman al abrir los ojos y ver la realidad que poco a poco y entre todos hemos conseguido.
Mis ambiciones que cada vez son menos, pero mejores; mis ambiciones que se agotan día tras día.
Mis ambiciones de encontrar el optimismo que todavía no sé donde he perdido.
¿Para qué sirve todo? Para poder soñar que mañana todo irá mejor.
No sé que preguntarme por el miedo a no saber qué responder, pero el futuro siempre estará por llegar.
Necesito un por qué, la ilusión que tuve, la ambición que perdí andando en caminos que no me pertenecían.
Necesito saber que vendrán tiempos mejores, de recompensas pero a la vez de sacrificios, de sonrisas pero a la vez de lágrimas. Tiempos que no me ahogue la indiferencia hacia, como ya he escrito, la realidad que agota mis sueños que olvido cada mañana.
Los problemas reducen las soluciones, nunca pensé que llegaría a pensar esto de mí mismo. Tampoco imaginé que tendría que mentirme un poco menos, para ser más feliz.
Aún así me asusta no tener locuras que escribir, y más que cuando encuentre la solución sabré el problema que tenía. Me asusta levantarme y no ver nada más allá de mí mismo, me asusta perder lo que tengo por todo aquello que imagino que no tendré.
Me asusto y necesito algo fuerte, que me levante de una caída que está dejando cicatrices.


sábado, 9 de marzo de 2013

Creo

Hay veces que me quedo solo y empiezo a pensar, en cambio, otras, empiezo a pensar y me quedo solo.
Me encuentro igual que siempre, es decir, diferente hacia una realidad que no acabo de comprender. No me faltan metas, ni ilusiones, ni sonrisas, pero no lo tengo todo, aunque tampoco lo quiero.
Sí, no sé lo que quiero, y yo sigo buscándolo...
También hay veces que me acuerdo de lo feliz y a la vez responsable que fui. Pero no me arrepiento. Sé lo que pienso, sé lo que demuestro y sé lo que digo. Ahí hay demasiadas contraposiciones y yo cumplo todas.
Escribo lo que me gustaría sentir, digo lo que pienso y demuestro lo que, en definitiva, dicen mis ideales.
Quizá no tenga todas las capacidades para pensar lo correcto, pero aún así, lo hago.
Y creo, claro que creo. Creo que deberíamos cambiar tantas cosas que dejaríamos de ser nosotros mismos.
Creo que nada merece la pena si no te quieres.
Creo que todo tiene un sentido, una perspectiva propia sobre la que apoyarnos para hacer lo que hacemos.
Creo que tanto yo como ella, sabemos lo que escribo y lo que demuestro, pero lo que siento, tan solo lo sabe ella.
Creo que todo se reduce a nada, y que de nada se puede crear un todo.
Creo que el grito escrito, como este, es el mejor de las reivindicaciones.
Creo que sabes demasiado acerca de cuando sale el sol y de cuando se va a dormir la luna, creo que conoces demasiado cada imperfección de mis miradas, creo que eres lo que quiero, pero no lo que siento.


sábado, 2 de marzo de 2013

No te quiero

Te escribo para olvidarte y para olvidarte vivo.
Te escribo a ti, y a nadie más, como siempre lo he hecho, es decir, sintiendo que lo hago como nunca.
No te quiero; no piensas en mí y menos en ti, no sabes pensar en nadie y cuando crees que lo haces, tú misma te sientes superior.
No te quiero; porque me descolocas desde el primer día que nuestras miradas se cruzaron, desde el primer día que rozaste mi mano, desde el primer día de todo, es decir, de nada.
Quiero verte como no estoy yo, para que así al menos tú aproveches todo lo que me has robado. Me he quedado solo con mi vacío saco de huesos y mi cabeza, llena de pájaros.
No te quiero, porque haces que me mienta y aún no sé si es por mantener mi rutinaria felicidad o la manía que tengo de negar las cosas importantes. Por eso y después por mí, las tres primeras palabras de mi mente se contradicen con tu mirada, no te quiero, no te quiero perder.