sábado, 27 de abril de 2013

Ser y/o estar

No sé por donde empezar, ni como terminar.
No me gusta que todo lo que considero importante sea siempre de la misma manera. Aunque así aprenderé a desenvolverme bien fuera de esta rutina que me protege pero a la vez me mata.
No quiero perder el tiempo, aunque parece que es el tiempo el que me pierde a mí. La sensación de robarle un segundo al minuto más intenso, un minuto a la hora que parece interminable y conquistar una mísera hora en la que pensar todo lo que queda por descubrir, luchar y ganar; esa sensación, es grandiosa. Quiero violar las similitudes de mi pasado para hacer de mi futuro algo muy incierto.
Todo cambia y tengo un problema con mi inmovilidad hacia esos cambios; pero si estoy así es porque sigo siendo el mismo, porque he afrontado mis principios con todas sus consecuencias.
Y si se puede sacar algo bueno de todo esto, que espero que algún día piense que no fue nada; si hay algo es que he aprendido demasiado bien la diferencia entre ser y estar.
Yo no soy como estoy.


domingo, 21 de abril de 2013

Para sentirme justo

Si te soy sincero, no me esperaba nada de esto.
No me esperaba encontrarme tan agobiado por algo que tan solo existe en mi imaginación, ni tampoco que de la noche a la mañana cambiaran de este modo las cosas.
Pero si te soy aún más sincero, me encantaría mirarte a lo ojos, y que me ganaras al primer segundo, cogerte de la mano y que se parara el mundo. Me encantaría tenerte como nadie te tiene, pero el problema es que te tengo tan cerca que casi no te veo.
No encuentro ninguna facilidad para salir de un hoyo que no veo, aunque últimamente casi todo lo que encuentro lo pierdo en seguir buscando.
Las mentiras relucen en tiempo de confusiones, y las verdades se esconden debajo de la almohada.
Aunque para que me sienta de verdad justo conmigo mismo, necesito que leas esto...

Y para nuestras miradas, una guerra interminable.
Y para nuestros gritos, el beso más ensordecedor.
Y para lo que no tienes, mis mejores sueños.
Y para lo que no tengo, una promesa incumplida.
Y para ti, y para mí, un nosotros que devuelva lo que perdemos al dormir.


jueves, 18 de abril de 2013

Con y sin

Sonabas demasiado fuerte en mi cabeza y acabaste por salir corriendo de ella.
Me siento vacío, solo, indefenso. Quizá tan ciego como ilusionado. Quizá tan perdido como olvidado.
Las verdades han dejado de doler para matar, pero se fueron y no han vuelto.Aunque aquellas preciosas no verdades siguen revoloteando en un espacio que no es el suyo.
Necesito un fin, una meta, otro sueño. 
Algún día pensé que las cosas iban a cambiar, y han cambiado. Nunca me he arrepentido tanto de querer algo, pero hay que lidiar lo que tenemos para poder seguir aprendiendo de las lágrimas y disfrutando de las sonrisas.
Quiero tenerlo claro, pero no es así. Siempre me he considerado una persona con las ideas firmes, bien argumentadas y totalmente justas, pero de nuevo las cosas cambian. Me veo débil, indefenso contra esta agónica monotonía que me minimiza hacia lo irreductible. 
Busco sin saber el qué, pero el día que me encuentre una pequeña pizca de ilusión, la mínima oportunidad para hacer que las cosas vuelvan a cambiar, la aprovecharé.
Me siento perdido, desorientado en un mundo que parece que no es el mío; estoy con todo y sin nada, perdiendo lo que no tengo por lograr lo que creo que quiero.


domingo, 14 de abril de 2013

Mi tiempo y yo

El tiempo pasa y no perdona. El tiempo pasa y nos mata.
No sé nada de la vida, pero no paro de jugar al escondite con ella, aunque siempre acabe encontrándome.
Cada vez hay más dilemas, más ruido en mi cabeza, más relámpagos atronadores que no dejan respirar a mi pequeña consciencia.
Me encantaría saber como soy, lo que quiero, e ir un poco más allá, saber lo que quiero tener.
Pocas cosas me ilusionan pero estoy totalmente aferrado a ellas. También debo decir que últimamente tengo miedo de mí mismo, más aún, por mi rapidez de mirar a los ojos y no poder mentir, por mi ilusa manía de esperar algo que no siempre conlleva un alguien.
Ha estado bien todo este tiempo de conformismo rutinario, agonizante, ha estado demasiado bien y demasiado permisivo. Yo no quiero eso. Pero no sé lo que quiero.
Yo no quiero escribirte más mentiras. Pero no sé lo que quiero.
Yo no quiero tenerte más dentro de mí que cerca. Pero no sé lo que quiero.
Yo, yo, no tú.
Espero que algún día llegue el momento, el instante preciso en el que el ruido atronador de mi cabeza salga por mi garganta, que todos los pensamientos que bombea mi corazón salgan escupidos en tinta llena de borrones. Aquí sigo, como siempre, como nunca, normal.
Espero, y sigo esperando.


miércoles, 10 de abril de 2013

Mis segundas mentiras

Hoy no he venido aquí por ti, ni por mí, ni por nosotros.
Hoy he venido aquí porque lo necesito, porque no sé gritarte a la cara lo que se pasa por mi mente.
¿Tú tienes la vida que te mereces? Yo me repito últimamente esa pregunta y no sé si el problema le tengo yo o le tienen los demás. No me acobardo de lo que pienso, hago, digo e incluso de lo que llego a escribir, no me escondo de lo que siento. Pero tengo miedo, aunque lo niegue con la mirada, me aterra llegar y estar realmente solo. ¿Llegar? No sé a donde.
Algunas veces creo que es mejor no pensarlo, pero no soy así. También se me ocurre cambiar mi vida, darle un vuelco de 360 grados, pero tampoco soy capaz.
Tengo un problema, he aprendido a querer.
No puedo llegar e irme, no puedo mirarte sin sonreír, no puedo nadar en tus lágrimas, no puedo ni quiero negarte tus mentiras.
Poder es querer, en cambio, nunca he podido contigo pero siempre te he querido.
Seguiré siendo tu excepción hasta que llegue el día que despierte, hasta que tú me abras los ojos.


sábado, 6 de abril de 2013

Sin intervenciones

Estaba solo, como siempre, como de costumbre.
Me latía todo el cuerpo menos mi corazón, que tengo que ir a buscar cuando me devuelvas las fuerzas.
No sé qué pasó, pero estaba allí; soltando verdades duras como piedras, fuertes como el hierro y frías como el viento de la noche. Verdades que hoy vuelven a ser felices mentiras pasajeras.
Te necesitaba, y estuviste para mi sorpresa, pero no me di cuenta de que probablemente era yo el que no estaba; el que te buscaba y no quería encontrarte.
Me gustaría pensar que algunas veces escribes sobre mí, me gustaría sentir que te importo la mínima parte de lo que me importas tú, me gustaría poder llorar a tu lado.
La procesión va por dentro y han cambiado demasiado las tornas.
Escucho lo que dije y se me pasa por la cabeza arrepentirme, me cuentan lo que grité y no puedo negar que no sea verdad, pero absolutamente nadie escuchó, vio, sintió o se imaginó todo aquello que no dije. Ahí es donde está el problema, que ni yo mismo me quiero acordar.
Intentando buscarte, me perdí yo.