martes, 30 de julio de 2013

Me tengo que ir

Una mesa de cinco patas, un té de menta, vistas increíbles, una silla que cojea, boli y papel. Empecemos.
Hacía tiempo que no me sentía así. últimamente tenía el problema de una soledad malacostumbrada para mí. Pero ahora sigo solo con la pequeña y simple diferencia de que eso es lo que quiero.
También me gustaría tener las cosas claras, pero supongo que es mucho pedir. Quiero centrarme en lo importante, en lo que en el futuro me servirá para poder decir que no tomé demasiadas decisiones erróneas.
Y ahora me pregunto que dónde acabarán estas palabras. Me gustaría pensar que estarán escritas en la habitación de ese chaval que escribe solo en su cabeza, pero lo que de verdad veo es que se irán perdiendo con el paso del tiempo, como todo.
Leo y releo estas oraciones, pago el perfecto té, acabo de beber, me levanto de la silla y sin querer doy un golpe a la mesa que ni se inmuta. Lo siento, pero me tengo que ir.


lunes, 22 de julio de 2013

A esa hora

Supérame en cada desliz y destornilla mis pensamientos del corazón. Olvida el miedo que te envuelve a perder el juego que tú misma has creado y encuentra el valor necesario para empezar a ganarme a mí.
Olvídate de los personajes, no tan fantásticos, que has creado en tus sueños y pesadillas en las que tan solo salgo yo. Permíteme adentrarme en tu paraíso por el iris de tus ojos, primero de frente, para ver lo que piensas, segundo, para abajo, para ver si tu corazón no ha dejado de latir al tenerme tan dentro de ti.
Recuerdo bien la primera vez que nos vimos, sin preocupaciones el uno por el otro, sin saber qué es lo que pasaría en el futuro, pero sí lo que nos gustaría que pasase.
Allí, los dos plantados, sin saber dónde meternos, sin el abrigo de tus abrazos, sin la pequeña y humilde ilusión de que te pusieras en mi lugar; a esa hora, a esa hora en la que todas las noches nos engañamos a nosotros mismos y saca de nosotros los deseos más secretos, aquellos que tenemos miedo a desear.
Las 00:00.


domingo, 14 de julio de 2013

Ya no estás

Quizá debí aprender de la verdad mucho antes pero aún no he aceptado que ella sea más fuerte que yo. Quizá deba olvidarte como una más, incluso deba recordarte como una menos.
El tiempo pasó, y con él lo hiciste tú; espero que no tengas la insensata idea de volver porque lo harías en un tiempo que no es el tuyo.
Quizá la noche nos supere, a los dos. Quizá las palabras que te puedo dedicar se te queden cortas. Pero no lo creo, porque contra toda expectativa ya no estás.
   No estás como la ilusión que te acompañaba.
   No estás como esas noches de insomnio contigo pero sin ti.
   No estás porque te fuiste, y porque te fuiste no estoy yo.
El mundo debe saber que quererte es demasiado arriesgado, al igual que intentar entenderte, pero detrás de esa carcasa dura se encuentra una persona demasiado débil, demasiado poco curtida con las mentiras que nos rodean.
Ven y hazme sentir que estás, pero si te vas no me vuelvas a olvidar.



jueves, 11 de julio de 2013

Noche asesina

Hoy sí que vengo para no irme, para que no me dejes marchar como aquellas noches borrosas por culpa de un nosotros que nunca se cumpliría.
Quizá el problema fue que te tenía tan cerca que me tapabas lo demás, pero tampoco conseguía verte a ti. O quizá no. Admito que hay veces que recordaba tu sonrisa, tu incesante parpadear de ojos, el reclamo de tus labios para mis mejores palabras.
Aún así, parece ser que no eres tan diferente a las demás, porque también te fuiste.
Hay días que me gustaría estar a tu lado, hay noches que sueño con dormir contigo; y cuando me despierto y me duermo tengo la sensación de que no tengo lo que me merezco.
Te contaría los secretos mejor guardados de mi cama, te cuidaría para que cuando te vayas sepas por donde volver. Pero el problema no éramos tú ni yo, ni si quiera un nosotros; sino que no era capaz de creer que tenía tan cerca aquello que buscaba.


lunes, 8 de julio de 2013

Las musas

Las musas parece que se van contigo, en vez de venir. Me quitas lo más valioso que tengo.
Quiero recordar la locura que te llevaste contigo, tu ingrato agradecimiento al cobijo que te daban mis palabras. Quizá te hayas ido para dejar algo mejor, aunque parece que te sigo esperando.
Tú me dabas vida, me devolvías la muerte para poder utilizarla siempre que quisiera. Tú me dabas la satisfacción  de imaginar cosas imposibles y sueños inalcanzables.
Pero todo ha cambiado, tú no eres la misma y por ello yo tampoco, me gustaría pensar que tan solo estás escondida.
Te busco y no te encuentro, y cuando parece que estás a mi lado te vuelves a fugar en el momento más inesperado. Me pones las cosas muy difíciles mientras que te ocultas, pero aquí me ves, aparentando hacer lo mismo que hacía contigo. Pero sin ti.
No te culpo de huir pero por una vez pensé que algo me pertenecía y aunque las cosas tienen el valor que uno mismo les da yo no soy capaz de defenderme sin tu luz.
Vuelve y resucítame, como quieras, donde quieras, pero hazlo ya, por favor.
A ti, imaginación, que diste alas a unas musas que me matan cada vez que no están, te pido que vengas y me hagas sufrir como antes, sentir que era el rey de mis palabras.


miércoles, 3 de julio de 2013

Génesis de nosotros

Primero fueron las miradas, luego los momentos, y después la despedida.
Primero estuvo el viento golpeando nuestra mente, puesta el uno en el otro, luego la tormenta de nuestros ojos y por último el pequeño resplandor de nuestras caricias.
Primero no hubo nadie, pero estaban todos, luego llegó el tiempo e hizo justicia, y al final estamos solos sin saber dónde.
Al principio era una insaciable monotonía, después un dormido letargo y para dormir llegaste tú.
Antes de todo y de nada sabía que la eternidad solo existe escrita, después supe que los pequeños detalles hacen milagros, y para despertar llegué yo.
Para empezar, solo estábamos tú y yo, para terminar, solo teníamos lo que necesitábamos.