domingo, 24 de noviembre de 2013

Nos quema

Doce y media de la noche,
Cenicienta duerme soñando
que su zapato de cristal
no lo haya roto el destino.

Nos quema el frío,
nos congelan los segundos
mientras que todo el mundo
se para cuando te sonrío.

La verdad, mi verdad,
sigue escondida en el final
de tus labios, que vuelven a empezar
al mismo tiempo que yo me vuelvo a perder.

Nos mata por dentro, el saber estar
concentrados el uno en el otro
pero nos olvidamos de nosotros,
aunque no lo podamos evitar.

La apuesta que juega conmigo,
la luna que asesina la noche,
el humo consumiéndose en tu boca;
porque no eres una más,
porque no serás una menos.

El beso, Gustave Klimt.

martes, 19 de noviembre de 2013

Anocheció

La noche de Madrid nos mata
como a dos gatos callejeros,
que creen conocerse y saber el nombre
de todos esos sentimientos
que ya ninguno tiene.

Golpear fuerte el corazón para resucitar,
y volver a nacer en tus brazos
para ver los mismos ojos
que me mataron, otra vez.

Nunca volvemos pero siempre vamos,
sin rumbo, sin meta ni hora,
sin palabras escondidas,
sin preludios de inmortalidad.

Pero yo he llegado a no poder dar
más de mí y robarte menos,
Y yo sigo buscando la fuerza de tu sangre,
que emborrona esta tarde
con el mismo color rojo
con el que te escribo que
Madrid nunca se olvida de anochecer.




domingo, 10 de noviembre de 2013

Golpeas fuerte

Noche que repite mis dilemas más profundos
porque te veo y no te encuentro
porque me miro y me pierdo.

Ojos profundos con cuencas vacías
esperando a que yo las llene de alegría
con el leve recuerdo de la soledad.

Si hay que estar solo, lo estaremos juntos,
si hay que morir, dormiremos al lado
y si hay que rezar
gritaremos libertad.

Golpeas fuerte, con tu pecho en el mío
y tus brazos desequilibran mi espalda
como aquella vez que tu cintura
no hizo el amor a la mía.

Y hacer contigo todo,
todo eso de la lista
que aún tengo que escribir.

Pero sé que terminará igual que empieza;
llenando tus pulmones de ilusión
y de mil y una noches sin dormir,
cada vez que me beses y no me dejes ir.

René Magritte, El espíritu del cómico.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Noche resfriada

Entumecidas mis manos de rogarte que vuelvas
con las palabras que brotan desde mi corazón,
desangrado en la penumbra de una soledad maldita.

Me limpio el sueño con tu imagen distorsionada
que a veces hace que dude si fue real
aquel momento en el que nuestras miradas
escribieron futuro con mayúsculas
e ilusión con todas las letras.

Aún recuerdo el poema que te hice y olvidé
en algún vagón de ida a Atocha
donde te cruzaste de nuevo y tan solo pude
cerrar mis ojos y parar el tiempo.

Y ahora, en la penumbra de la noche resfriada
no veo el cielo estrellado,
ni las personas con prisa,
ni los tornos girando;
tan solo veo un recuerdo que se perdió
entre mil palabras y diez cervezas
por escupir toda la mentira
y destripar toda la verdad,
que dice y susurra,
que esta chica eres tú.

Omar Ortiz, Negras africanas pintadas al óleo