domingo, 19 de enero de 2014

Borrador

Y escuchar música en francés
para no entender lo que pienso,
para intentar subir el escalón
que cada vez me separa más de ti.

Siempre te esperaba al amanecer
cuando el sol parecía que no iba a salir,
y yo tenía la misma mentalidad que él;
querer recorrerte de este a oeste
habiendo escondido el sur y perdido el norte.

Recuerdo que la dichosa espera
me congelaba leyendo mensajes
que se pudrían en mi carpeta favorita,
'borradores'.

La verdad es que no te encontraba por ningún lado
y cuando me choqué contra mí mismo
dejé de buscarte.
Cosas de la vida, supongo.

Aún así yo sigo luchando
contra el rocódromo de tu impenetrable recorrido
matando sueños imposibles
y resucitando palabras prohibidas.

Lo peor de todo
es que como no hubo principio
no habrá final.
Por eso lo escribo yo.

Para que vuelva a salir el sol.
C'est la vie.


domingo, 12 de enero de 2014

Yo

Hay un niño que no quiere saludar
a una persona mayor porque le da miedo.
Hay un niño al que le encanta correr
y jugar y leer e ir a Madrid y correr.
Hay un niño que llora
sin saber qué le duele.
Y ahora hay un chaval que no sabe
como saludar a la chica que le gusta.
Un chaval que se siente solo
y está en el centro de todo.
Un chaval que se esconde
cuando duerme.
Un chaval que disfruta demasiado
cuando solamente está él.
Un chaval que siempre
me recuerda al niño.
Y ahora hay un chico que desea
tener claras muchas cosas.
Un chico que grita siempre
y a veces tiene razón.
Un chico que firma
con la palabra libertad.
Un chico que está cuando, cómo,
y dónde debe estar.
Y ahora estoy yo
una mezcla de todo.
Yo que piso fuerte
y se me cae el mundo a los pies.
Yo que respiro hondo
y me trago mis sueños.
Yo que temo al destino
y a la injusticia de la vida.
Yo que tengo fuerza
para agitar conciencias.
Un Yo que siempre me recuerda a mí.
Y después de esto
no hay nada y está todo a la vez
pero nunca al mismo tiempo.

Wassily Kandinsky, Blue Segment.

sábado, 4 de enero de 2014

Rompiendo el código

Quiero ser en ti
como un violín
en las manos
de un violinista.

Quiero gritar en tus brazos
con la fuerza del seco frío del otoño
o el terrible aroma de un lunes
que no te dejaré ir.

La verdad es que escribir
se ha convertido en mi mejor vicio
y recorrer tus labios, tus lunares,
mirar tus manos y saborear tu cuello,
también.

Va a ser difícil que mañana,
cuando te vea pasear sola
tenga que explicarle a nuestros hijos
que no eres su madre.

Eres un sinsentido, un vaivén,
un billete solo de ida,
eres mi apuesta más dolorosa
y mi deuda más bonita.

El parlamento de Londres, Claude Monet.