domingo, 25 de enero de 2015

Aquí en el infierno


Yo no suelo escribir porque sí,
y la mayoría de las veces lo hago porque no.
Porque no tengo otro refugio,
porque no tengo a quien recitar,
porque no estoy en el lugar exacto,
porque no soy la persona indicada
para escribirme a mí.

La sucesión irremediable del paso del tiempo
y de la vida
me dejan exhausto
en esta carrera de fondo
y de final,
en la que muchos ya han perdido
los principios.

El miedo me vuelve a acompañar
en el sueño de monstruos humanos
a los que no está bien matar
si no es en la vida real.

Nombres cicatrizados que se pierden
en una caja
llena de recuerdos;
ella, tan llena,
yo, tan vacío.

Letras insumisas
a las que educar
a las que revivir
a las que inmortalizar.

Crónicas de vidas desdichadas
salud, rebeldía y amor
así firmo yo
lo que aún no sé qué es.

Júzguelo usted mismo querido lector
o lectora
o drogadicto
o ninfómana.

Cualquiera que se atreva a terminar
y terminarme.
Cualquiera que pueda levantar la cabeza
y decir:
"joder, aquí en el infierno
hace frío sin ti."

viernes, 16 de enero de 2015

Escúpeme las comas


La calle mojada
la pólvora empapada
nudos desatados
montañas sin cimas
sentimientos enclaustrados.
Temblores sentidos latidos rugidos gemidos
-¿Dos?
-Mejor uno.

Papel que grita
calor que enfría
recuerdos que no calientan
sudor por mi tripa.

Mentiras sin igual
miradas calcadas
gestos fieros
humo descontrolado.

Ojos transparentes
derroche de versos
palabras que se pierden
y ni un solo final.

Dolor de corazón
que o se para o está-ya
dolor desigual
y ni una prueba del naufragio.

Servidumbre revolucionada
actores sin papel
fracasos inauditos
desmejoría mejorada.

Lágrimas que se evaporan
sueños que te matan
ilusiones precipitadas
mundos construidos en batallas.

Travesías que descubrir
rimas que retomar
enigmas que inventar
drogas que pudrir.

Al fin y sin cabo
puntos suspendidos
indecencias de propuestas
mirones sin discóbolos.

Vinos desatinados
títulos sin sabor
símbolos que descifrar
amantes sin amar.

Luces que no se apagan
intensidades desafinadas
violines acabados
poesías descuidadas.

Buenos días que dar
buenas noches que pedir
perros que follan a pelo
y animales que se suicidan.

Finales que terminan
principios que no empiezan
palabras que corren
silencios que vuelan.

domingo, 11 de enero de 2015

Guerra


Sinceramente,
y es raro que algo empiece con esa palabra,
no sé por donde escapar
de mi propia cárcel.

Eso es lo que pienso
cuando mis gritos se pierden en el aire,
cuando mis palabras se ahogan en noches con una copa de menos,
cuando mato a alguna musa
con las balas que siempre me trago.

Quiero recorrer tus secretos haciendo autostop.

Y conocer mundo, y perderse y no llorar.
Y caminar deprisa y correr despacio,
beber sin cabeza y fumar sin cerebro.

Eso es lo que deseo cuando vuelvo a girar,
a girar el quinto tercio que me he bebido,
a girar el mundo para ponerlo a mi favor;
para poder parar de leer los labios
con los que ya nadie me besa,
con los que me suicido siempre que estas letras
se acuerdan de ellos.

Robarme y violarme
y subir al infierno
para poder bajar al cielo de tus piernas.

¡Cuidado! Aquí el tiempo no va
ni deprisa
ni despacio
ni en contra
ni a tu ritmo

Aquí sigo luchando y tirando piedras
contra mi propio refugio,
como un hogar que no tengo.

Aquí sigo esperando aprender
que ni las cervezas
ni el humo de esa mierda
ni los libros
ni mis escritos,
ni las canciones
ni siquiera el frío
ni nada
ni nadie
volverán a conquistar esta bandera
que algún día enarboló
la palabra amor.
Y el sentimiento libertad.

Aquí sigo, en mi jaula mendigando
un poco más.
De lo que sea.
De quien sea.
No sé, no sé si quiero perderme.
Tampoco sé cómo encontrarme.

Guille,
sálvate,
en las guerras
nunca gana nadie.

Lo sé, pero la lucha es conmigo mismo
y la paz en mi muerte
nunca ha reinado
como la guerra en mi vida.

domingo, 4 de enero de 2015

#ELLA



Ella ha perdido su nombre en algún sitio al que nunca volverá. Ella odia los nombres y las etiquetas. Ella es la loca de los gatos. Y a mí me encanta. Ella no sabe donde vive porque no cree en las fronteras. Ella tiene los labios desgastados de no besarme. Lo sé. Ella no tiene miedos. Los miedos tampoco la tienen a ella. Ella es libre. Ella nunca ha rimado con mis poesías. Ella es así. Y así la quiero.
Ella sueña con volar y recorrer los cielos. Ella ama el infierno, y lo peligroso, y lo prohibido. Yo estaba prohibido. Ella tenía clara la diferencia entre ser y estar. Y yo era muchas cosas, pero no prohibido. A ella le encantaba escuchar mi voz. Mi voz llora si Ella no es la primera en escucharla. Ella se pregunta quién le ha robado su boca. Ella sonríe en el alma. Yo lo veo. Ella quiere saltar por un precipicio. Ella quiere encontrar a alguien a quien convertir en precipicio. Ella nunca termina de despedirse frente al espejo. Ella a veces soy yo. Ella quiere igual que odia. Ella sabe que no todo en la vida va a ser vivir.