jueves, 30 de julio de 2015

Su falda

Ayer escribí sobre su falda,
sobre los tacones que nunca lleva,
del negro que le favorece en su cintura
porque todos los colores los tiene su cadera.

Ayer escribí sobre su falda,
el leve contoneo de sus rodillas,
la forma que tiene de mirar a los ojos
y de cómo la besaría cada vez que sonríe.

Ayer escribí sobre su falda,
sobre el tacto cálido de sus manos,
la manera que tiene de decirme que no,
y la de vueltas que daría al mundo sin salir de su cuello.

Ayer escribí sobre su falda
y dibujé corazones con palabras,
pinté acuarelas con el agua de lluvia
y escuché la música que era ver media hora cada día.

Ayer escribí sobre su falda
y el cariño que nunca viene del roce;
escribí también pensando en  su pecho
y deseando que jamás se rompiese ese espejo.

Ayer escribí sobre su falda
y sobre los gestos las miradas los cambios de postura
las confesiones los gritos los cruces de piernas
los gemidos los saltos los bailes las copas
las cervezas las canciones las fotos
que nunca tendremos.

Ayer escribí sobre la falda
que jamás llevó puesta.

Obra falsa atribuida a Banksy.

domingo, 19 de julio de 2015

Mi vida en un poema

Salgo de noche
y pierdo los papeles
porque nunca he sido de fumar tabaco de liar,
aunque liarme se me dé demasiado bien.

La puerta siempre abierta,
y ese mismo siempre también sirve
para decir que soy yo el que la cierra
cuando llego el último a casa;
buscando un hogar.

De chicas, bien;
de personas, regular;
de amigos, los necesarios;
de familia, tirando;
de curro, cojonudo;
de estudios, mejor imposible.

Mi vida en un poema
que no sé cómo terminar.
Y aquí es donde me encuentro
con la puta diferencia
entre el verbo terminar
y la desilusión de acabar.

Mi vida en un caminar
constante, ligero,
velocidad media,
sin frenos en el corazón
y con la cabeza que no me deja acelerar.

Cerveza, libros, colegas,
tardes desiertas,
noches llenas,
ventanas abiertas
y yo sin alas
con las que poder decir
"puedo volar
pero no quiero".

Llueve ahí fuera
y llueve aquí dentro
aunque no empape,
aunque no moje,
aunque no ahogue,
encharca mis recuerdos
y mis jodidos deseos.

Esta es mi vida:
la lucha constante
entre el quiero y no puedo,
entre el puedo y no quiero,
entre el quiero y puedo
pero no tengo fuerzas.

Mi vida
mal escrita
en un poema que termina
pero no acaba.

Mi vida
que no cambiaría
por nadie ni por nada
que me viese morir
y no me recordase que aun estoy vivo
y el tiempo no perdona.

Y el tiempo no da tregua,
y el tiempo sigue pasando
aunque sean las personas
las que nunca pasen de corto
en este engañoso verano
y casi siempre pasen de largo
por el interior de mis inviernos.

C. Bukowski.

miércoles, 8 de julio de 2015

Como niños

Como niños nos preguntamos
por qué no podemos cruzar en rojo si no vienen coches,
por qué tenemos que parar en un STOP obligatoriamente sin excepciones.
Por qué el acero vuela por el cielo
y tampoco se hunde en el océano.

Nos preguntamos por qué la policía pega a la gente,
por qué la gente no confía en los bancos,
por qué los bancos empobrecen la vida.

Nos preguntamos por qué los mayores fuman
si fumar mata.
Por qué no podemos salir hasta tarde,
por qué tenemos que tener cuidado con algunas personas.

Nos preguntamos por qué los libros son tan caros,
por qué no hay más conciertos callejeros,
por qué no dejan a la gente gritar libertad
si el cielo no pide permiso para que llueva y nos ahogue.

Como niños nos preguntamos
y como niños prometemos encontrar la respuesta.

Como niños que van a cambiar el mundo.