martes, 29 de diciembre de 2015

Somos nosotros

Me levanto
miro por la ventana
la ciudad sigue mojada
aunque no haya pasado la noche contigo
y las calles siguen puestas
aunque no tanto como yo.

La peor infidelidad
del mundo
es con uno mismo,
¿pero a quién vamos a engañar
si no confiamos en nosotros?

¿Y qué somos nosotros?
El arte más efímero de la historia,
la ciudad del medio, como nunca diría Dickens

la terrible inocencia del que sabe
que haciendo lo correcto
saldrá perdiendo.
Y lo hace.

La supremacía de ninguna raza,
el derrocamiento de la mente más cerrada,
Gala sin Dalí,
una botella de ginebra vacía sin mensaje.

Y me preguntas: ¿Qué cojones somos nosotros?
Si la ventana días tras día
nos dice que la vida no ha cambiado
que la muerte cotiza cada vez más alto
pero nunca llega al cielo.

No sé qué somos.
No sé porqué hostias
un día te enseñé a preguntar cosas
que no tienen mejor respuesta
que un polvo inesperado,
ahora que parece que hacer el amor está prohibido.

¿Qué somos nosotros?
Me preguntas mientras te desnudas
en mi cuarto embalsamado en miles de incertidumbres.

¿Qué somos nosotros?
Nosotros, como si conociéramos la diferencia
entre ser y estar,
y parecernos.

Nosotros somos
la eternidad hecha añicos,
esa leve infinitud
que no deja ni dormirme
ni soñarte.

Nosotros somos
los que siempre estamos,
aunque siempre a veces sea un segundo;
ya lo dijo el conejo parlante.

Un segundo: el tiempo justo
que se tarda en morir
y resucitarte.

Por Andy Warhol.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Poesía somos nosotros

Acabas de llegar
y sin ti no hubiese sabido
que aquí dentro
antes
hacía frío.

Tienes los ojos
que nunca imaginé echar de menos.
Me rozas.
Siempre me ha gustado lo temerario.

La fina línea
entre el descaro
y el decoro
la derriban tus labios
al pronunciar mi nombre.

La sonrisa de una primavera recién nacida,
el esfuerzo por forjarse un destino inevitablemente justo,
la fuerza que mueve tu inalcanzable pecho.
Lo infinito está dentro de ti y yo quiero ser su cómplice.

No es luz
todo lo que alumbra;
pero tú,
que alumbras la vida,
no dejas espacio para las dudas.

No te lo creas
que así será más bonito.

Poesía no es escribirte versos,
poesía no es dejar de luchar,
ni templar las adversidades,
ni domesticar los sentimientos.
Poesía no es desnudarse quitándose la ropa,
no es quemar los deseos,
no es moldear las pasiones.

Poesía es andar con la cabeza alta,
es arriesgarse apostando todo lo que puedes ganar.

Poesía somos nosotros.

Y jamás lo olvides,
sin levedad en el instante
no existiría la eternidad.
Contigo. Solo, contigo.

Sunlight in a cafeteria (1958), de Edward Hopper.