martes, 29 de marzo de 2016

Llora, poeta

Te sientas
la primavera está cerca
y detrás de la escalera
empieza a llover
como cuando lloras
gritando al mundo
que tus labios se están ahogando.

La gente deambula
con esos rostros inacabados,
ingenuos ellos
no saben lo que es vivir
habiendo muerto en cada intento.

Apuntas, disparas y te vas.
Mejor que sea otro
el que esconda la mano:
que esta piedra es mía
que ese miedo es tuyo;
ni tu venganza ni mi valentía
lo van a cambiar.

Defendéis una libertad que os regalaron
que yo nací ya aquí
sin saber tu experiencia
sobre la guerra
sin saber tu temor
a olvidar el pasado.

Estás confundido, poeta.
El verso te hace a ti,
y esa libertad te toca, te juega, te pierde, te consume
sin darte cuenta.

Te sientas
ves la primavera florecer
pero la revolución va por dentro
y aunque notas el sol en tus ojos,
tú, ignorante,
los cierras.
Como si soñar fuera a despertarte del desvelo.
Como si tus venas fueran raíces en barbecho.

Ha llegado la eclosión
el tiempo se va
estás solo
¿Te das cuenta?

Todo era una mentira
en la que en lugar de sentado
estás sentido
pero sin nadie que lo sienta.

Y no lloras,
solo regalas al mundo
el agua
que esos corazones tan secos
necesitan sin saberlo.

Llora, pero sin que nadie te vea,
poeta.

Círculos en un círculo (1923), de Wassily Kandinsky.