sábado, 14 de mayo de 2016

Cómo lo recuerdas

¿Tú cómo lo recuerdas?
Yo aún no sé cómo olvidarme
de lo que sucede solo en mi cabeza.

Pienso en ti, no lo dudes;
que para eso ya estoy yo.

No te voy a preguntar más,
pues eso significaría
volver a estar preparado para la respuesta.

Silencio.
Sí, eso:
silencio,
Lo único que llegó a ser nuestro.

Supongo que no te lo imaginas.
Yo tampoco lo imaginé
hasta que te diste la vuelta
y ahí estaba yo.

Pero nunca te das la vuelta sola,
también se giran tus labios,
el pecho que esconde ese amor
que me podría llegar a hacer amar;
o eso creo.
También se giran tus piernas;
esos huracanes que ni Katrina
sería capaz de alcanzar.

El problema es que cuando llegas,
no llegas solo tú.
El problema es que cuando te vas
yo también me voy
persiguiendo aquello que soy
y que ahora solo puedo encontrar en ti.

El problema es la solución.
La solución que no te quiero decir
porque:
¿quién soy yo para hacerte dudar?

Ya no te preguntaré más,
lo prometo.
Solo piensa
cómo lo recuerdas tú.

Por Chema Madoz.

lunes, 2 de mayo de 2016

Excusas prometidas

Me invento excusas
que siempre llevan tu nombre
y nunca dejan lugar a la certidumbre.

Me invento excusas
que son títulos de libros
nombres de canciones
directores de cine
o autores de fotografías.

Me las invento
porque es lo único que puedo hacer con ellas.

Excusas en gritos
susurros
alabanzas
o mentiras.

Excusas en anécdotas
sueños insatisfechos
colchones solitarios
y cafés calientes.

Excusas en domingos
de abriles nada primaverales
en noches tempranas
en fuegos que vuelan.

Entre tú
y yo.

Entre tú
y yo:
excusas pausadas
miradas demasiado motivadas.
Excusas que son el latido
de estos versos
que jamás dejarán de ser tuyos.

Excusas que bombean
la cordura
que es perderse
y seguir estando orgulloso de lo que eres.

De lo que eres,
de lo que soy,
de lo que somos.

Excusas, motivos...
No me hagas más preguntas,
Katrina,
que tú estás en todas
las personas
que como Ella
me llenan
me viven
me deshacen
y me construyen.

Me construyen después,
siempre después.
de afrontar la guerra
que es verla sonreír
e intentar
no gritar
¡felicidad!

Por Chema Madoz.