domingo, 30 de noviembre de 2014

[El Cotidiano] La sonrisa etrusca

La sonrisa etrusca, novela publicada en 1985 cuya autoría pertenece a José Luis Sampedro y Sáez (Barcelona, 1 de febrero de 1917 – Madrid, 8 de abril de 2013). Fue un escritor, economista y humanista que estudió Ciencias Económicas, carrera que finalizó en 1947 obteniendo el Premio Extraordinario. En 1955 consigue ser catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, hasta 1969. En 1977 es nombrado senador por designación real, hasta dos años después. Su vida laboral como economista siempre estuvo compaginada con la publicación de obras, tanto de teatro como novelas. Ocupó el sillón correspondiente a la letra F en la Real Academia Española desde 1990. En 2011 se publica el libro ¡Indignaos!  siendo su autor Stéphane Hessel y cuyo prólogo estuvo a cargo de Sampedro.

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sábado, 29 de noviembre de 2014

Deseos

Hoy no te escribo
para hacer la revolución,
ni ser rebelde en mis palabras,
ni recorrer tu cuerpo a versos,
ni tatuar mis dientes en tus labios.

Hoy te escribo, como un día más,
como una noche más,
pero a tu lado,
y es que cuando te tengo cerca
no necesito revoluciones,
ni tormentas,
ni soledad
para que estas palabras
tengan un buen destino.

Hoy no te escribo por mí,
ni por ti,
sino por nosotros,
por ver tus ojos
cuando mis labios se mueven.

Hoy que estarás encima
y debajo
de mí,
y sin embargo,
ninguno estará por encima del otro.

Hoy que se fundirán las estrellas
en miles de galaxias
que las nubes
no nos dejarán ver.

Hoy que el sol sale ciego
y la luna se va tuerta,
hoy que nosotros matamos la soledad
y descubrimos el término medio.

Hoy que la virtud
está de nuestro lado,
y es una más.
Hoy que todo fluye
y tú sigues mirándome
y yo te sigo deseando
como te soñaba
cuando aún no me habías enseñado a soñar.

Hoy que la oscuridad
no da miedo,
y que la luz no alumbra,
hoy que hacemos eternos
nuestros recuerdos.

Hoy estoy aquí,
como siempre,
junto a ti.

Te prometo que no es por nada,
de verdad. Soy yo,
y mi vicio
y mi deseo
y mi carne
sin verbo.

Soy yo imaginándote
desnuda recorriendo el mundo.
Soy yo deseando que sean mis manos
las únicas que te escriban,
el único que te bese,
el único que te resucite con la mirada,
el único que gire en tu cuello,
el único que sepa perderse
y no encontrarse
en tu cuerpo.
En tu infinito cuerpo,
mi historia, que siempre se repite.

Retrato de Adele Bloch-Bauer I, de Gustav Klimt (1907)

viernes, 21 de noviembre de 2014

Último

Ahora me he visto tus fotos
miles de veces
en diez minutos.
Y me he sentado donde tú estabas
cuando mis lágrimas veían que te ibas
y no te dabas la vuelta.

Me he robado el corazón
para encontrarlo juntos
y ahora un secreto:
te mordía los labios
para que tu sabor durara un poco más.

Competían mis sueños por tu cuello
como versos en carrera
sin meta, y sin retorno.

Y tu pelo era de alguna loca,
loca a la que amé con toda la fuerza
de estas palabras
muertas.

Y joder qué duro es no tenerte.

Te miraba los ojos
y me perdía en el reflejo
de miles de deseos
invisibles.

Loca.

Los amaneceres
las noches
los días
los despertares
Dalí
ya no serán tan bonitas sin ti.

Se nos quedaba Gran Vía corta,
en Madrid;
la Torre Eiffel pequeña,
en París;
y el coliseo del Amor,
ese se nos quedaba lejos.
Y es que a nuestro lado la vida
se quedaba pequeña,
y es que con nosotros la muerte
se quedaba muy lejos.

Un eclipse de sol, que consume a tu luna
que nunca se termina
aunque se agote y apague.
Lágrimas
llantos
susurros
pecados.

Qué frío hace
en diciembre
y sin ti,
en julio y sin ti,
qué frío hace siempre sin ti.

Siempre nos hemos gustado
y siempre es lo mismo que nunca
y todo es lo mismo que nada
y nosotros lo hemos sido siempre todo.

Intensidad y rebeldía
fuego y calor
maltratos al destino
torturas a la razón.

Tengo ganas de vivirte
mientras respiro y me alimento
de tu cuerpo desnudo
de tu alma descubierta
de tu sombra desierta.

Y así me voy
sabiendo que a tu lado
si he vivido, no he muerto;
si he muerto, he resucitado.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Noches en Madrid



Quizá Madrid, quizá Gran Vía,
quizá día 14, quizá mes noviembre,
quizá hotel, quizá habitación 235,
quizá noche, quizá tú,
quizá yo. Seguro, Nosotros.

Escribo desnudo, y la cama sin hacer,
bien desecha,
que está cansada de aguantar
nuestro propio mundo sobre ella.

Huele a victoria
cuando me haces la guerra
y hacemos las paces
haciendo el amor.

Qué de cosas hacemos, corazón.

Me cansan las personas
que hablan de revoluciones
y no te conocen.
Ingenuos que les falta mundo,
les falta envenenarse,
les falta morir
sabiendo que viven.

Y yo te miro
y te miro de arriba a abajo
y me veo de abajo a arriba.
Somos un espejo
al que le encanta darse besos.

Por las noches escucho a poetas
como recitan su testamento
y yo sólo pienso
en morir contigo
y hacerlo bonito.

Nuestra poesía se hace sola;
nace, crece y se destruye
en el calor de estas llamas
que calientan mis manos sobre tu pecho.
Y me desnudas a besos
y yo destruyo la poesía,
así nacemos nosotros.

No, acatamos, órdenes;
de nada ni de nadie,
somos desobedientes
y si no te lo crees
pregúntale a las blancas sábanas
de esa cama.

Es cierto, nos gusta el arte
pero mi arte preferido es el
soñarte,
pensarte,
imaginarte,
y el correrte,
que es el séptimo arte.

Las noticias hablan de follones
y que yo sepa
nadie nos ha preguntado
si dejamos que digan nuestro secreto
que siempre es verdad,
verdad de la nuestra,
la mejor verdad.

Llovía,
os juro que llovía
como cuando te vas
sin mirar atrás,
llovía como cuando me mojo
y te tengo encima,
llovía, y las gotas golpeaban
el cristal de nuestra ventana
como queriendo pasar.

Te amaría más,
si la noche y el día
fuesen más largos;
si el tiempo
no fuese tan corto,

te a María más,
si pudiésemos traducir mi idioma;
el de la ilusión y la fantasía,
el de la verdad y el honor,
el del frío cálido de nuestros cuerpos,
el del invierno que viene,
el de la primavera que se va,
el idioma de mi vida
que te susurro
en esta poesía mal escrita.

sábado, 8 de noviembre de 2014

En tus ojos

Allí donde los mapas se pierden,
esos que nunca queremos leer
siempre que no nos encontramos
ninguno de los dos
aunque estemos juntos.

Ahí donde mi sueño se despierta
y las raíces del árbol de mi vida
crecen hacia el cielo 
en el que volamos
y vivimos.

Ojos sangrientos llenos de justicia
y tentación,
llenos de honradez y miedo
y frialdad y pasión
y cariño y consuelo.

Ojos intermitentes que alumbran
mi pasadizo interminable
entre los reflejos de los charcos
de esta noche en la que llueve
y mis lágrimas se acobardan.

Ojos que hacen juego con el color
del cielo
en días de tormenta
en días tristes y lluviosos
en días de sol y arco iris
aunque para iris
el tuyo.

El nuestro.


La maja desnuda; de Francisco de Goya y Lucientes.

domingo, 2 de noviembre de 2014

[El Cotidiano] ¡Indignaos!

Stéphane Hessel (Berlín, 20 de octubre de 1917 – París, 27 de febrero de 2013) fue uno de los principales partícipes de la Resistencia Francesa durante la ocupación nazi del territorio galo. Durante la II Guerra Mundial fue torturado por la Gestapo y pudo escapar de los campos de trabajo en dos ocasiones. Después participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Como podemos ver en el propio libro, escrito en 2010 y prologado en la versión castellana por José Luis Sampedro, y además en propias palabras del autor: La obra exhorta a los jóvenes a indignase, dice que todo buen ciudadano debe indignarse actualmente porque el mundo va mal, gobernado por unos poderes financieros que lo acaparan todo; es decir, un llamamiento a la insurrección pacíficaEn España inspiró al movimiento 15M, iniciado en 2011 por #JuventudSinFuturo que desembocó en protestas pacíficas a nivel mundial. ¡Indignaos! Ha sido traducido al castellano, gallego, euskera, catalán, inglés, alemán, hebreo, portugués y griego.


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